Una nueva exposición histórica en Japón cuenta la extraordinaria historia de un joven samurái que cruzó el océano Pacífico a bordo del Kanrin Maru con tan solo dieciséis años. Sus escritos de viaje, conservados hasta nuestros días, ofrecen una oportunidad única de conocer la América de 1860 a través de los ojos de un joven viajero japonés que fue testigo de uno de los viajes diplomáticos más importantes de su época.
El 7 de noviembre de 2026, el Museo de Historia y Folclore de Mibu, situado en la actual prefectura de Tochigi, Japón, inauguró una exposición especial titulada El samurái de Mibu que cruzó el océano: desde la llegada de Perry hasta el viaje del Kanrin Maru a América.
La exposición se centra en Saito Tomezo (1844-1917), también conocido como Morita Tomezo. En 1860, este joven de dieciséis años, perteneciente a la clase samurái japonesa, viajó a Estados Unidos a bordo del buque de guerra japonés Kanrin Maru.
A diferencia de los célebres comandantes militares cuyos nombres pasaron a la historia gracias a sus victorias en el campo de batalla, Tomezo se convirtió en parte de la historia gracias a un viaje que le permitió descubrir un mundo completamente diferente.
Japón al borde de una transformación
A mediados del siglo XIX, Japón atravesaba uno de los períodos más turbulentos de su historia.
Durante más de dos siglos, el shogunato Tokugawa había restringido estrictamente los contactos internacionales del país. Sin embargo, los avances de la navegación occidental y la creciente presión de las potencias extranjeras obligaban gradualmente a las autoridades japonesas a reconsiderar sus políticas.
En 1853, una escuadra naval estadounidense comandada por el comodoro Matthew Perry llegó a las costas japonesas. Este encuentro marcó un importante punto de inflexión en la expansión de las relaciones diplomáticas y comerciales de Japón con el mundo exterior.
En 1858, Japón y Estados Unidos firmaron el Tratado de Amistad y Comercio. Dos años después, el shogunato envió una misión diplomática oficial a Estados Unidos para intercambiar los instrumentos de ratificación del tratado.
La delegación principal, integrada por varios altos funcionarios japoneses, viajó a bordo del buque de guerra estadounidense USS Powhatan.
Para acompañar la misión y adquirir experiencia práctica en la navegación oceánica, Japón envió su propio buque de guerra, el Kanrin Maru.
Entre los hombres que viajaban a bordo se encontraba Saito Tomezo, de dieciséis años.
¿Quién era este joven samurái?
Tomezo nació en 1844 en el seno de una familia samurái del dominio de Mibu. Como cuarto hijo de la familia, recibió una educación que le permitió estudiar materias más allá de la formación tradicional de los guerreros.
En 1855, ingresó en una escuela vinculada a Egawa Tarozaemon, donde estudió artillería occidental y rangaku, o estudios holandeses, denominación del conjunto de conocimientos europeos que llegaban a Japón principalmente a través de fuentes en lengua neerlandesa.
Sus capacidades llamaron la atención y, posteriormente, se convirtió en aprendiz vinculado a la oficina administrativa de Nirayama.
Cuando comenzaron los preparativos para la expedición transpacífica, el joven samurái fue seleccionado para participar.
Según el anuncio oficial del museo de Mibu, Tomezo embarcó como asistente del oficial naval Kimura Yoshitake, también conocido por su título de Kimura Settsu-no-kami.
Los registros biográficos locales también lo describen como el tamborilero del barco y el miembro más joven de su tripulación.
Para un adolescente criado en un dominio provincial japonés, aquel viaje significaba visitar un país que la mayoría de sus contemporáneos solo conocía por los libros y los relatos de otras personas.
Treinta y siete días cruzando el Pacífico
El Kanrin Maru era una embarcación poco habitual para la marina japonesa de aquella época.
Construido en los Países Bajos y botado en 1857, era un buque de madera de tres mástiles, equipado tanto con velas como con una máquina de vapor auxiliar.
La embarcación medía aproximadamente 162 pies (49,5 metros) de eslora, llevaba doce cañones y podía navegar utilizando tanto la fuerza del viento como la propulsión a vapor.
Durante la expedición de 1860, su tripulación incluía marineros japoneses, oficiales navales y especialistas estadounidenses.
Entre quienes viajaban a bordo se encontraban Katsu Kaishu, el futuro intelectual y educador japonés Fukuzawa Yukichi y el oficial naval estadounidense John Mercer Brooke.
La travesía del Pacífico duró 37 días y se convirtió en una importante prueba para la marina japonesa en desarrollo, que todavía estaba aprendiendo las técnicas de la navegación oceánica moderna.
El 17 de marzo de 1860, el Kanrin Maru llegó a San Francisco.
Para Saito Tomezo, cruzar el océano fue solo el comienzo. Estaba a punto de conocer una sociedad estadounidense cuyas costumbres, tecnología y vida cotidiana eran radicalmente diferentes de las del Japón que había conocido durante el período Edo.
América a través de los ojos de un joven de dieciséis años
La parte más valiosa de la nueva exposición es el relato escrito por Tomezo que se ha conservado hasta nuestros días.
El museo exhibe sus escritos de viaje, titulados 亜行新書, en los que documentó sus experiencias durante el viaje a Estados Unidos.
Según los organizadores de la exposición, el joven samurái registró sus impresiones sobre paisajes, costumbres y personas que le resultaban desconocidos.
Lo que hace especialmente fascinante este material es la edad de su autor. Tomezo no era el jefe de una misión diplomática ni un alto funcionario obligado a informar sobre las negociaciones.
Sus observaciones ofrecen una perspectiva más personal del viaje, marcada por los primeros encuentros de un joven con una cultura extranjera.
El museo destaca la vivacidad y espontaneidad de sus descripciones.
Sin embargo, el anuncio de la exposición disponible públicamente no proporciona una transcripción completa del manuscrito. Por lo tanto, sus declaraciones o impresiones individuales no deben presentarse como citas textuales sin consultar el documento original.
Las fotografías que conservaron el recuerdo de un viaje extraordinario
La exposición también incluye el álbum fotográfico personal de Tomezo.
Su contenido presenta imágenes del propio viajero, junto con fotografías de destacadas figuras políticas japonesas del período de transición entre el shogunato Tokugawa y la era Meiji.
Uno de los objetos más destacados es un retrato que Fukuzawa Yukichi regaló posteriormente a Tomezo. Fukuzawa, otro de los pasajeros del Kanrin Maru, se convirtió en uno de los intelectuales japoneses más influyentes del siglo XIX.
La exposición también presenta materiales históricos relacionados con otros miembros de la expedición, entre ellos una obra ilustrada vinculada a Katsu Kaishu y un globo celeste utilizado por el navegante Ono Tomogoro.
En conjunto, estos objetos muestran que el viaje fue mucho más que un acontecimiento diplomático. También representó un logro técnico, científico y profundamente humano.
¿Qué ocurrió con Tomezo después de su regreso?
La expedición de 1860 no fue el único viaje de Tomezo a Estados Unidos.
Después de regresar a Japón, fue adoptado por Morita Sadakichi, quien estaba vinculado a la familia Egawa. Esto explica por qué los registros históricos mencionan al joven samurái tanto con el apellido Saito como con el de Morita.
En 1871, Tomezo regresó a Estados Unidos como estudiante que acompañaba a la Misión Iwakura, una importante expedición diplomática organizada por el nuevo gobierno Meiji de Japón. Durante su estancia en Estados Unidos, continuó estudiando materias militares.
En 1875, volvió a viajar a Estados Unidos, esta vez por cuenta propia, para estudiar agricultura.
Según el archivo histórico local de Mibu, en 1880 Tomezo intentó establecer una de las primeras explotaciones modernas de cría de ovejas de Japón.
Su vida refleja la extraordinaria transformación del Japón del siglo XIX. Un joven criado en la clase samurái terminó participando en la modernización de un país cada vez más interesado en adoptar conocimientos científicos y prácticos del extranjero.
¿Por qué es importante esta historia en la actualidad?
La historia de las relaciones entre Japón y Estados Unidos durante el siglo XIX suele contarse a través de diplomáticos, dirigentes políticos y oficiales navales.
Sin embargo, muchas de las personas que participaron en aquellos viajes históricos tuvieron poca influencia en las grandes decisiones políticas.
Saito Tomezo fue una de ellas.
Sus escritos conservados nos recuerdan que el encuentro de Japón con el resto del mundo no fue simplemente un proceso diplomático. También estuvo formado por experiencias personales, descubrimientos inesperados, curiosidad y esfuerzos por comprender culturas desconocidas.
La nueva exposición de Mibu invita a los visitantes a redescubrir estos testimonios y explorar un importante capítulo de la historia de las relaciones entre Japón y Estados Unidos a través de la vida de un samurái de dieciséis años.
La exposición El samurái de Mibu que cruzó el océano estará abierta del 7 de noviembre al 20 de diciembre de 2026. La entrada es gratuita.
